miércoles, 12 de noviembre de 2014


ambientes de aprendizaje cesar coll



AMBIENTES DE APRENDIZAJE
Lecturas:
1.    Cesar Coll
El escenario actual supone volver a una visión de la educación entendida como un conjunto de actividades y prácticas sociales mediante los cuales los grupos humanos promueven el desarrollo personal y socialización de los miembros, (Coll, 2ooo).
Cuando se adopta una perspectiva hay que admitir que la clave para mejorar el aspecto del aprendizaje o de la enseñanza no se encuentra, o no se encuentra solo, en los centros educativos, sino fuera de ellos en otros escenarios que operan otros agentes educativos, de los cuales la institución esta interconectada.
Las implicaciones deriva dadas de resituar la escolarización en el marco de una visión más amplia de la educación no se limitan, pero, a la necesidad de revisar donde se enseña y aprende en los diferentes escenarios educativos y quien tiene la responsabilidad de la acción.
Las políticas educativas eficaces son ya de carácter intersectorial.
Para afrontar los retos que se presentan no basta solo con el compromiso de la institución ni de los profesionistas, también es necesario el compromiso de la sociedad.
Los sistemas educativos actuales tienden a identificar la educación básica con la educación obligatoria, es decir, con una educación restringida a la infancia, la niñez y los primeros años de adolescencia.
Todo sucede como si una vez finalizada la educación obligatoria, las personas dejan de tener necesidades básicas de aprendizaje.
Los estudiantes que abandonan el sistema antes de término de la educación obligatoria tienen grandes dificultades para reingresar en edades más tardías, y cuando lo hacen es arrastrando el estigma del fracaso en la educación básica
Herramientas esenciales para el aprendizaje
Lectura
Escritura
Expresión oral
Calculo
Solución de problemas
Contenidos básicos del aprendizaje
Conocimientos teóricos- prácticos
Valores
actitudes.
La educación obligatoria más bien como “educación básica inicial” entendida como “el tronco o la plataforma sobre la que construir los aprendizajes posteriores” y “como base y piedra angular de cualquier estrategia de aprendizaje permanente” (Masip, 2007, p. 255)

Hacia la revaloración de los aspectos pedagógicos, psicopedagógicos y didácticos.
La revisión de algunos de los desafíos más importantes planteados actualmente en educación, son fundamentales para enfrentarlos y superarlos. (Cesar Coll).
Las reformas de las últimas décadas coinciden en destacar en la mayoría de los casos para la práctica educativa (el que, como se enseña y se aprende). Revisaron los currículos, con ello ponen en marcha procesos para la evaluación interna y externa del rendimiento escolar.
Lo saberes pedagógicos, psicopedagógicos y didácticos son de gran importancia para la educación.  
De debe tomar en cuenta dos exigencias según: (Cesar Coll) la primera que hable de políticas de desarrollo circular y  en  especial apoyo a los procesos de investigación e innovación educativa a la formación del profesor, y  la segunda actuaciones orientadas a reivindicar la importancia, la especialidad y la validez del conocimiento pedagógico  “saber del sentido común.”
A modo de conclusión: la resignificación de las tareas de enseñar y aprender en las escuelas en las instituciones.
Es el trasfondo de los desafíos con los que cuenta la educación, es el desvanecimiento o pérdida progresiva del sentido que ha tenido tradicionalmente la educación.
La participación e implicación del alumno y el profesor en las actividades de enseñanza y aprendizaje en el aula pasando las estrategias organizativas y metodológicas. Todo ello afecta, al que ya la como de las tareas de enseñar y  aprender. 
Neutralizar los efectos negativos y recuperar el sentido de la educación escolar, es el verdadero reto al que nos enfrentamos.
  



2. César Coll

·         La necesidad de una revisión o re-orientación de algunos aspectos destacados de la organización y funcionamiento de los  sistemas educativos actuales.
·         Desvanecimiento progresivo del sentido que profesores  y estudiantes  atribuyen a los aprendizajes escolares que se destacan igualmente en los centros y en las aulas.
·         Los sistemas educativos actuales responden a grandes trazos a una realidad, a un escenario social, económico, político y cultural muy diferentes del que hoy tenemos.
·         Reorientación o revisión en profundidad de estos sistemas que corrija el desfase existente.
·         Desajustes que puedan corregirse fácilmente introduciendo cambios más o menos importantes  en algunos aspectos clave de los sistemas educativos escolares.
·         Neutralizar  sus efectos negativos   sobre el aprendizaje y la enseñanza.
·         Como:
-Organización y funcionamiento de los sistemas educativos
-Planificación y el despliegue de actividades de enseñanza y aprendizaje
·         Revisión y actualización del currículo escolar:  Descentralización del sistema educativo

·         Identificar y establecer finalidades específicas y compartidas entre los diferentes escenarios y agentes educativos, responsabilidades y compromisos específicos y compartidos.
·         Prácticas de políticas como intersectoriales
·         Pacto social por la educación que debe tener planes educativos


·         Revisión y actualización del currículo escolar:
-Reflexión y debate sobre los saberes fundamentales y las competencias básicas del siglo XXI.
-Sustituir la lógica acumulativa, por una lógica basada en la relevancia y la funcionalidad.
-Tener en cuenta la contribución de los agentes educativos no escolares

·         Descentralización del sistema educativo
-Puesta en marcha de un proceso des-homogeneizador.
-Profundizar el proceso de descentralización que son inadecuados en sociedades diversas y multiculturales que requieren respuestas educativas contextualizadas

·         La atribución del sentido en el aula: algunos ejes de reflexión y actuación.
-Importancia decisiva de lo que se lleva a cabo dentro del aula
-Identificación del espacio físico, simbólico e interactivo dentro del aula.



·         Reforma educativa
-Propone cambios estructurales, de organización y de funcionamiento para afrontar los retos
-Revalorización del conocimiento pedagógico, psicopedagógico y didáctico

·         Como:
©      La utilización de un amplio abanico de metodologías didácticas que permitan multiplicar y diversificar las fuentes, los tipos y los grados de ayuda al aprendizaje
©      El diseño de actividades de enseñanza y aprendizaje auténticas, que hagan hincapié en la relevancia y la funcionalidad de los contenidos y que tengan un anclaje, o al menos un referente, en la vida cotidiana del alumnado.
©      La introducción de momentos y elementos de planificación, autorregulación y autoevaluación en las actividades de enseñanza y aprendizaje


3. APRENDER A LO LARGO DE LA VIDA EN CONTEXTOS DE INEQUIDAD” –
JOSÉ RIVERO


El derecho a la educación a medio camino.
* La hipótesis de que la educación es una fuente mayor de equidad social fue una de las principales motivaciones de las reformas iniciadas en la última década del siglo XX.
* La pobreza y la falta de empleo son consideradas los principales factores de riesgo para la propia educación y para los actuales procesos de democratización política y de apertura económica
* El derecho a la educación es considerado esencial para el desarrollo y la liberación de la pobreza y la exclusión
* Los Estados están obligados a garantizar el acceso universal a una educación libre, gratuita, de calidad, culturalmente pertinente, que promueva los derechos humanos y comportamientos democráticos, superando todo tipo de discriminación.
* Las relaciones en la escuela y en los currículos educativos aun mantienen esa transmisión de estereotipos y prejuicios basados en el género reproduciéndose aún los roles tradicionalmente asignados al hombre y mujer
* La interculturalidad está aún ausente en la realidad educativa cotidiana, los pueblos indígenas y afrodescendientes están por lo general más alejados del acceso a la escuela

¿Que es aprender a lo largo de la vida?
* Aprender a la largo de la vida significa que cualquier actividad de la vida puede ser objeto de aprendizaje, siendo la vida el mejor medio, o estímulo para aprender
* En los años noventa se comienza a utilizar el término de Educación para toda la vida, intentando dar un nuevo enfoque distinto a los conceptos de educación de adultos y educación permanente.

* Se requieren programas y modalidades, especialmente “no convencionales” con los que se atienda a niños en situación de mayor vulnerabilidad : con estrategias de coordinación intersectorial, desarrollo de currículos y marcos pedagógicos, acciones dirigidas a elevar el nivel de calidad educativo de los padres, atención especial al desarrollo profesional,


La educación permanente en la educación con personas jóvenes y adultas

* El aprendizaje permanente abarca desde la infancia, la juventud, la edad adulta y debería comprender todos los ámbitos en los que el aprendizaje es posible
* La perspectiva del aprendizaje a lo largo de toda la vida demanda que la educación básica debe considerarse un primer peldaño que posibilite alcanzar niveles más altos de conocimiento y desarrollo uno de los principales desafíos a la educación de jóvenes y adultos y la educación a lo largo de la vida, que constituya un sistema flexible y abierto, incluyendo modalidades de estudio menos convencionales
* La educación de adultos no debe limitarse a capacitar a la población adulta a leer y escribir.
* La adquisición del dominio instrumental de la lectura y escritura será base de toda posterior educación.
* La evaluación en los programas de alfabetización debe comprender necesariamente por lo menos dos aproximaciones complementarias: la conservación y el uso regular de la lectura y escritura y de matemática básica incorporando el concepto de analfabetismo funcional y la posesión de una formación básica para la vida

III.3. En la salud y el trabajo
* La salud y el trabajo son dos derechos humanos comprendidos en lo que la educación a lo largo de la vida se reconoce como atención al derecho a necesidades básicas de todo ser humano.
* El Pacto Internacional de Derechos Econó -micos, Sociales y Culturales en su artículo 12 consagra el “derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental”.
* El derecho a la salud no debe entenderse como un derecho a estar sano sino que este derecho entraña libertades y derechos; entre las libertades figura el derecho a controlar la propia salud y el propio cuerpo.
* El derecho al trabajo “es sin lugar a dudas el derecho más importante en la lógica de la consolidación de un Estado Social y Democrático de Derecho”, relacionado con las modernas sociedades.

IV.1. La identidad latinoamericana: tensiones y desafíos

Cuatro cambios conceptuales:
* El carácter históricamente constituido y por lo tanto no sustancialista de las identidades.
* El papel de los componentes imaginarios en la constitución de las identidades étnicas y nacionales, diferencias con otras etnias y naciones a partir de lo cual la identidad no sería la expresión «natural», la manera en que se imagina que se viven.
* La composición multicultural e híbrida de las identidades particulares de cada nación o etnia.
* El creciente rol de los condicionantes transnacionales en la constitución de nuevas identidades y la disminución de los condicionantes territoriales y raciales de las identidades étnicas y tradicionales.

Complejidad, educación y transdisciplinariedad.
* La escuela tiene que hacer frente al conocimiento en el marco de una globalización que parece cubrir todas las perspectivas y de una disputa entre enseñanza en el centro educativo y medios electrónicos convertidos en competidores de la tarea escolar.
* Importancia que en la escuela los alumnos se ejerciten a través de la lectura de libros en discutir y analizar el qué y porqué para la búsqueda de todo conocimiento.
* La lectura crítica permitirá al alumno penetrar más en el texto leído y, con ello, en el mundo del conocimiento



4. SCHEMELKES
HACIA UNA MEJOR CALIDAD DE NUESTRAS ESCUELAS
CÓMO ENTENDER LA CALIDAD DE LA EDUCACIÓN
Este libro está dirigido a los responsables de la calidad de la educación en nuestras escuelas de educación básica. Estos son los directores y los maestros. Partimos de la convicción de que el gran salto hacia adelante en la calidad de la educación básica sólo podrá venir de las propias escuelas. Sin negar la necesidad de reformas de fondo en el sistema educativo global, el verdadero cambio de nuestra educación, el cambio cualitativo, es asunto de cada escuela, de las personas que ahí trabajan, y de las relaciones que éstas establezcan entre sí, con los alumnos y con la comunidad a la que sirven. La preocupación por la calidad es, quizá, lo que mejor caracteriza nuestros tiempos. La calidad de vida es aspiración legítima de todo ser humano. Esta calidad de vida depende primordialmente de la calidad del quehacer humano y, en último término, de la calidad de los seres humanos. La riqueza de una nación depende de su gente. Y la función de la educación es crear seres humanos de calidad. El sistema educativo en nuestros países ha avanzado de manera considerable en su capacidad demostrada en ampliar la cobertura del sistema educativo, de asegurar la oferta de escuelas, aulas y maestros. Con ello, ha crecido la matrícula, disminuido el analfabetismo, aumentado la escolaridad promedio de la población de América Latina. Sin embargo, lo anterior se ha logrado sin avances consecuentes en el terreno de la calidad de los aprendizajes adquiridos en la escuela, y con grandes desigualdades entre países y entre regiones del interior de los países. La crisis de los años 80 y la consecuente disminución real de los recursos destinados a la educación provocó una dinámica en la cual, si bien cuantitativamente el sistema educativo se mantiene e incluso crece, cualitativamente la educación se deteriora. De seguir este proceso, el sistema educativo estará lejos de cumplir su cometido: formar seres humanos de calidad.
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Estos resultados han conducido a plantear la necesidad de analizar el problema de otro modo. No es posible seguir haciendo más de lo mismo si queremos combatir el problema de la deficiente calidad de la educación que imparten nuestras escuelas. En un trabajo, recientemente elaborado en forma conjunta por la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) y la UNESCO (United Nations Education, Science and Culture Organization), se señala, al respecto, lo siguiente:
Se ha llegado al término de un proceso educativo mediante el cual se han obtenido abundantes logros cuantitativos a expen- sas de menoscabar la eficiencia, la calidad y la equidad. Pasar de este sistema a otro que privilegie la calidad y su efectiva difusión a todos los niveles de la sociedad, así como las sinergias entre los distintos procesos de difusión y de genera- ción del conocimiento, y entre ellos y la economía, constituye la gran tarea de América Latina para el próximo decenio.
La calidad que estamos buscando como resultado de la educación básica debe entenderse claramente como su capacidad de proporcionar a los alumnos el dominio de los códigos culturales básicos, las capacidades para la participación democrática y ciudadana, el desarrollo de la capacidad para resolver problemas y seguir aprendiendo, y el desarrollo de valores y actitudes acordes con una sociedad que desea una vida de calidad para todos sus habitantes. Como lo establece la Declaración Mundial de Educación para Todos, suscrita por nuestros países:
Cada persona -niño, joven o adulto - deberá poder contar con posibilidades educativas para satisfacer sus necesidades de aprendizaje básico. Estas necesidades abarcan tanto las herramientas esenciales para el aprendizaje (como la lectura y la escritura, la expresión oral, el cálculo, la solución de problemas) como los contenidos mismos del aprendizaje bá- sico (conocimientos teóricos y prácticos, valores y actitudes) necesarios para que los seres humanos puedan sobrevivir, desarrollar plenamente sus capacidades, vivir y trabajar con dignidad, participar plenamente en el desarrollo, mejorar la calidad de su vida, tomar decisiones fundamentadas y conti- nuar aprendiendo...
No podemos aspirar a lograr lo anterior exclusivamente a través de medidas de política educativa diseñadas a nivel central y estandarizadas y uniformes para todas las escuelas. La historia del desarrollo y expansión de la educación primaria en  las décadas  recientes ha mostrado  que dichas medidas, si bien impulsan el crecimiento del sistema, son incapaces de asegurar calidad de manera equitativa en las diversas escuelas del país. Ello es así porque la educación verdadera es la que ocurre en el interior de cada sala de clases, en cada plantel educativo. Su calidad depende de la calidad de las relaciones que se establezcan entre las personas que ahí laboran, con los alumnos y con la comunidad inmediata a la que sirven. Por eso, la calidad de la educación sólo podrá mejorarse, en forma real, en la medida en que, desde cada plantel educativo se generen, de manera participada y compartida, las condiciones que ese plantel necesita para lograr resultados de calidad en la educación impartida a esos alumnos en las condiciones específicas de la comunidad concreta a la que presta sus servicios. Este texto pretende servir de introducción a esa posibilidad. Para hacerlo, pide prestadas las nociones fundamentales de la filosofía de la calidad total, que ha mostrado su capacidad de revolucionar la calidad de la producción y de los servicios de empresas y organizaciones, a nivel mundial, que la han adoptado. Procuraremos aquí adaptar algunas de estas ideas a la vida escolar. Para hacerlo, hemos considerado la escuela -el plantel escolar como una organización prestadora de servicios: en este caso del servicio educativo básico. Sabemos que la escuela no se encuentra aislada, que depende de un sistema educativo más amplio, y que de este sistema educativo consigue recursos y apoyos, pero también constreñimientos y limitaciones. No obstante, partimos del convencimiento de que el deseo de mejorar está presente en todo ser humano, y que es este deseo de mejorar el impulso fundamental y central de todo proceso de mejoramiento cualitativo. Creemos, por tanto, que es mucho lo que se puede hacer desde el propio plantel escolar por mejorar, significativarnente, la calidad de lo que hacemos y de lo que logramos en educación. Compartimos con el documento ya citado de CEPAL-UNESCO, que los cambios institucionales son prioritarios, y que es necesario descubrir y experimentar nuevas formas de organización y de gestión de las acciones educativas. Lo anterior requiere fundamentalmente de un convencimiento y de la voluntad de cambiar. No se trata, según nos indica la filosofía de la calidad total, de hacer grandes cambios, sino muchas pequeñas mejoras en todas las áreas, en todos los procesos, con la participación inteligente del director, de todos los maestros, y de los otros agentes que participan en el proceso, para la satisfacción de los  beneficiarios  de la acción educativa. Necesitamos creer, con Granados Chapa, que la falta de calidad es un problema social:
La falta de calidad, la calidad insuficiente, es un problema social. Su práctica cotidiana genera un consumidor, es decir una persona, es decir un ciudadano, o suspicaz o sumiso. La falta de calidad engendra la falta de calidad. Contiene un potencial subversivo, de verdadera disolución social, puesto que propicia el cinismo y la frustración colectiva, la simulación de todos contra todos.
Y requiere, por contraparte, la convicción de que de cada uno de nosotros dependa la lucha contra este problema social, en la medida en que seamos capaces de iniciar y participar activamente en un proceso dinámico, sostenido y sistemático
...para mejorar a las organizaciones, para desarrollar a las personas que trabajan en ellas y para propiciar una mejor calidad de vida para toda la sociedad.
Este texto es una invitación a introducirnos en la forma en la que esto puede ser posible.
Indígenas, rurales, migrantes y urbanos
 “En América Latina, sin excepción, los pue - blos indígenas son los que acusan los indicado - res más bajos de desarrollo educativo, los que menos acceso tienen a la escuela, los que con mayores dificultades transitan y permanecen en ella cuando acceden, los que con mayores problemas continúan en niveles superiores y los que menos aprenden. Y lo más grave de todo es que son aquellos a quienes menos les sirve la escuela para su vida actual y futura (Schmelkes, 2006).” El indicador más elocuente de la inequidad educativa, porque habla de la historia reciente de la forma en que se ha distribuido la educa - ción entre población indígena y no indígena, es la tasa de analfabetismo. El analfabetismo indígena, en todos los países, es superior alanalfabetismo no indígena, en casos extremos, como Paraguay y Panamá, es nueve y seis veces más respectivamente, en México más de cuatro (SISPPI, s/a).
II.1. La educación de los pueblos indígenas en comunidades de origen En México, una parte importante de los niños y niñas indígenas rurales asiste a escuelas prees - colares y primarias denominadas “intercultura - les bilingües”, por lo que es posible comparar la educación que reciben y sus resultados con los niños y niñas que asisten a escuelas regula - res. Los docentes de las escuelas interculturales y bilingües son indígenas que supuestamente hablan la lengua de los niños a los que atienden. Estos docentes son contratados con la educación media concluida, y hasta hace unos años, con educación media básica (grado 9). Después de un curso de inducción de tres meses, son enviados a laborar frente a un grupo. Ahora es obligatorio que se inscriban en la Indígenas rurales, migrantes, urbanos: una educación equivocada, otra educación posible licenciatura semiescolarizada en educación preescolar y primaria en el medio indígena en la Universidad Pedagógica Nacional. Sin embargo, todavía el 50% de los docentes indí - genas no cuentan con estudios profesionales en docencia.
II.2. La educación de los indígenas urbanos Como resultado del fenómeno migratorio, cla - ramente agravado para el caso de la población indígena durante la segunda mitad del siglo pasado, un porcentaje ya muy importante de los indígenas mexicanos son indígenas urba - nos. Este porcentaje se estima hoy en 40%. Algo similar ocurre, al menos como tendencia, en muchos países de América Latina Las consecuencias de este fenómeno son de enorme importancia. La multiculturalidad se vive ya en espacios cada vez más reducidos. Hasta hace algunos años, cuando hablábamos de multiculturalidad, nos referíamos a la coe - xistencia en un mismo territorio de grupos cul - turales y pueblos diferentes. Aunque las relaciones entre estos grupos y pueblos siem - pre se han dado, y el fenómeno de la domina - ción cultural ha sido característica de las mismas desde la conquista, estas relaciones se circunscribían a los encuentros de los indíge - nas con los mercados (de insumos, de bienes, de trabajo, de venta de sus productos), con los caciques que dominaban económica y política - mente, y en muchos casos aún dominan, regio - nes indígenas enteras, y con el gobierno para la realización de trámites y para la administra - ción de la justicia. Pero cada grupo cultural, en términos generales, se mantenía en los confi - nes regionales de origen. Ahora, la multicultu - ralidad ha pasado a ser no sólo coexistencia, sino también convivencia : los mercados, las
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Indígenas rurales, migrantes, urbanos: una educación equivocada, otra educación posible
fábricas, las iglesias, las calles, las escuelas, sobre todo en algunas zonas de las ciudades de atracción, son lugares en las que los miem - bros de los diversos pueblos conviven entre ellos y con los mestizos urbanos. Esta convi - vencia genera situaciones claras de discrimina - ción, y como tal es muchas veces potencial o realmente conflictiva. También han sido muy estudiados los fenómenos propios de la vida de los indígenas en las ciudades. Es conocida la precariedad de las condiciones de vida a las que estos indíge - nas arriban. Se valen de redes de paisanaje, parentesco y compadrazgo para hacer su pri - mera entrada en zona urbana, en condiciones difíciles hasta que no pueden desarrollar una actividad económica relativamente estable e independizar su vivienda. Generalmente viven en los cinturones de miseria de las grandes ciu - dades, con lo que ello trae consigo de ausencia de servicios, hacinamiento e inseguridad. El acceso al empleo formal es muy complicado debido a la baja escolaridad con la que estos migrantes llegan a la ciudad. La gran mayoría de ellos no acceden a la economía formal y se dedican a la venta ambulante, a la producción de artesanías, a la mendicidad e incluso a la prostitución. En la ciudad se enfrentan a la discriminación de una sociedad ancestral - mente racista, que no ha podido comprender que la pobreza económica no es lo mismo que la pobreza cultural, y que incluso atribuye la pobreza económica a la pobreza cultural. Las
redes de paisanaje, parentesco y compadrazgo ayudan a paliar esta denigración cotidiana. Sin embargo, muchas veces, y en su relación con los otros diferentes, los indígenas prefieren ocultar su origen étnico. Por eso, su presencia en las ciudades ha sido caracterizada como invisible. Entre ellos, sin embargo, mantienen lazos estrechos, así como con sus comunidades de origen, lo que les dota de herramientas de resistencia contra la pérdida absoluta de su cul - tura. Los vínculos de paisanaje ayudan a pre - servar los núcleos duros de su cultura, al presentar el contexto necesario para mantener vivo el uso de la lengua materna, así como for - mas de estructuración de la vida socio-religiosa (mayordomías y sistemas de cargos), celebra - ción de festividades y rituales y reproducción de la vida cultural cotidiana, como la comida, que siguen dando sentido a su vida colectiva en un contexto ajeno y hostil. La cultura necesaria - mente se dinamiza en un contexto diferente, pero lo esencial se conserva al menos durante las primeras dos generaciones. Al natural refugio que representa el grupo paisano de referencia – corazón de la identidad mucho más que la propiamente étnica – se añade con el tiempo la presencia de organiza - ciones de indígenas urbanos, fenómeno más reciente, menos estudiado, pero de enorme trascendencia. Estas organizaciones indígenas comienzan siendo étnicas –y con ello amplían la identidad de la localidad de origen a la etnia, lo que al parecer es un fenómeno que se crista -
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Pensamiento Iberoamericano nº7 Sylvia Schmelkes
liza en la diáspora– y pronto trascienden a lo panétnico. Las organizaciones resultan exce - lentes mediadoras con los gobiernos locales para la consecución de servicios básicos y vivienda, representan generadoras de proyec - tos económicos importantes, y son escenario de expresiones culturales que trascienden el auto - consumo para presentarse en sociedad. Su for - talecimiento reciente es un fenómeno de enorme importancia, digno de ser especial - mente estudiado, y sus protagonistas vincula - dos con el diseño de política pública en contextos multiculturales de convivencia. Un sitio obligado de llegada de los indíge - nas que arriban a la ciudad, al menos de la población en edad escolar, es la escuela. Además de que enviar a los hijos en edad escolar a la escuela es una obligación constitu - cional de los padres de familia –rara vez exigi - da, por cierto– la escuela es valorada por la población indígena en general, y más aún por la migrante, porque representa la puerta deentrada a la sociedad de destino en la que han decidido continuar su vida. A pesar de ello, la población infantil hablante de lengua indíge - na forma parte de los grupos más vulnerables en materia de acceso, permanencia y aprendi - zaje en la escuela, no solamente en general respecto de la población nacional, sino tam - bién en las ciudades. Un estudio reciente de la situación educativa de los niños indígenas en el Distrito Federal retrata esta vulnerabilidad de manera clara

La educación de los jornaleros agrícolas migrantes Debido en gran parte al abandono que ha sufrido el campo temporalero minifundista del centro y sur del país durante las últimas 4 déca - das, alrededor de 350.000 niños indígenas, entre los 6 y los 14 años de edad, en su mayo - ría indígenas, aunque no solamente, se ven en la necesidad de migrar con sus familias de los estados del centro y sur del país a las grandes extensiones destinadas a la agricultura comer - cial del norte y sobre todo del noroeste del país a emplearse durante la temporada de cosecha. Muchos de ellos regresan a sus lugares de ori - gen cuando ésta termina. Aunque a estos niños se les debe brindar atención educativa en las comunidades de origen como en las de destino, lo cierto es que se atiende a apenas el 6% de la demanda potencial. El 70% de la escasa matrí - cula se concentra en los primeros dos grados de la educación primaria. La causa central es el trabajo infantil. La necesidad que las familias jornaleras tienen de contar con los ingresos que sus hijos e hijas generan en los campos explica una parte muy importante de la escasa cobertura educativa de estos niños y niñas 6. La movilidad de la pobla - ción es también una de las causas fundamenta - les de la falta de cobertura educativa. Los
tiempos de estancia en la comunidad de origen o en los campamentos agrícolas no coinciden con los ciclos escolares, y los alumnos deben abandonar sus estudios mientras viajan, bata - llar para que los reciban en la escuela de sus lugares de origen a destiempo, o exponerse a la falta de servicio o al cambio de sistema al moverse de campo en campo. Ello también explica la concentración de la matrícula en los primeros dos grados de la primaria, pues los niños no están en ningún lugar el tiempo sufi - ciente como para aprender lo necesario para pasar de grado. Los niños reprueban, y en un mismo aula puede uno encontrarse alumnos entre los 5 y los 16 años de edad. Al cabo de los años, los alumnos, cansados de repetir grado, terminan por desertar. El cansancio, el hambre, la desnutrición, las triples jornadas de las mujeres jornaleras (incluidas las niñas a partir de cierta edad), los problemas de salud y los accidentes de traba - jo, reducen aún más el tiempo disponible para asistir a clases. Cuando los niños trabajan todo el día, dos horas de clase resultan excesivas. La asistencia irregular de los alumnos; las entra - das y salidas de los mismos en el transcurso de un ciclo agrícola o escolar; el monolingüismo en lengua indígena de algunos de los alumnos más pequeños; en ocasiones en varias lenguas indígenas; la heterogeneidad de edades en los grupos de aula, convierten en un verdadero reto el trabajo de los docentes que, a pesar de realizar muchos de ellos esfuerzos extraordi -
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Indígenas rurales, migrantes, urbanos: una educación equivocada, otra educación posible
narios, tienen serios problemas en la enseñan - za que repercuten en la calidad de los resulta - dos alcanzados. A lo anterior se suma una convivencia entre los alumnos muchas veces difícil: discrimina - ción a los indígenas, o entre grupos de indíge - nas, o a los recién llegados, o a los que vienen de otras colonias, o a los alumnos más peque - ños, hacen la estancia en la escuela desagra - dable. Los docentes tienen que establecer también reglas de convivencia que eviten este fenómeno y muchas veces no tienen ni el tiem - po ni la energía para hacerlo. Los anteriores son problemas que presen - tan las condiciones de la población para la ade - cuada cobertura y calidad de la educación. Pero también se han detectado problemas graves desde la oferta educativa, que el propio sistema educativo puede resolver: Las unidades de planeación tradicionales de nuestros sistemas educativos son las pobla - ciones (nuevas colonias o agrupamientos poblacionales) y el crecimiento demográfico de las comunidades aledañas a las escuelas existentes (su crecimiento natural). Los campa - mentos no lo son. Es así como usualmente se espera que el contacto con el productor o administrador del campo, iniciado casi siem - pre por personal de la Secretaría de Educación, se concrete en un ofrecimiento del servicio. Los campamentos son propiedad privada, y el gobierno no puede construir en propiedad pri - vada. Así que se está a expensas, además de a
que el productor quiera que haya servicio edu - cativo, a la infraestructura que él esté dispues - to a proporcionar. Esta es una de las causas de fondo de la baja estadística de atención a la demanda. A lo anterior hay que añadir el hecho de que la lógica de los recursos otorgados obede - ce a una relación con lo gastado el año anterior, no a la necesidad de atención educativa a una demanda no atendida. No se destinan suficien - tes recursos para atender a la demanda de jor - naleros agrícolas en el país, a pesar de que la vigencia del derecho a la educación es obliga - ción de los gobiernos. Los alumnos migrantes, caracterizados por la movilidad y la discontinuidad educativa consecuente, se enfrentan también a la falta de continuidad educativa. En sus comunida - des de origen pueden haber estudiado en una primaria general, en una primaria indígena o en una primaria para migrantes de la Secretaría de Educación Pública o del Consejo Nacional de Fomento Educativo. Al llegar a los campamentos o a las colonias se pueden encontrar con una primaria regular, con una primaria indígena, con una primaria del Programa de Atención a Niñas y Niños Jornaleros Migrantes o del Consejo Nacional de Fomento Educativo, o, las más de las veces, no encontrar servicio educativo alguno. Muchos de ellos migran entre campamentos o entre estados de atracción. Los niños deben enfrentarse a sistemas distintos por breves
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Pensamiento Iberoamericano nº7 Sylvia Schmelkes
periodos de tiempo. Súmese a ello que muchas veces no cuentan con documentos y que rara vez hay registros de sus avances que se acepten en otras modalidades escolares. Estudiar se hace cuesta arriba para los alum - nos migrantes y sus familias. Frente a la nece - sidad de trabajar, si en algún momento estudiar fue una opción, ésta va dejando de serlo conforme los alumnos siguen reproban - do grados y amentando su edad. Los maestros y maestras de los niños y niñas jornaleros se enfrentan a un reto desco - munal, casi irresoluble. Muchas veces manifies - tan actitudes de enorme compromiso. Frente a ello, el sistema educativo los considera para - profesionales y les paga mal, no los estimula, los contrata temporalmente, los capacita poco, y los visita escasamente para apoyarlos en sus actividades cotidianas. Y a pesar de ello, las maestras y maestros de estos niños y niñas son el recurso más importante con el que cuenta el sistema educativo, y a quienes se deben los –en ocasiones sorprendentes – avances de algunos de sus alumnos. Los datos anteriores nos hablan elocuente - mente de un grupo olvidado, constituido en su mayoría por indígenas, respecto del cual se suma el maltrato resultante de la violación de derechos humanos fundamentales a un aban - dono educativo y a una clara violación también al derecho a la educación. En parte esto puede ocurrir porque este grupo poblacional es invisi - ble para la sociedad mexicana.
5. AMBIENTES DE APRENDIZAJE EN EL SIGLO XXI
Autor: Francisco José Correa Zabala

Las nuevas generaciones son afectadas cada vez desde más temprana edad, por la inclusión de las diferentes tecnologías en su vida cotidiana. La transformación de los ambientes de enseñanza y de aprendizaje es una necesidad clara en el país. Nuestra propuesta pretende mostrar que la educación presencial puede llegar a evolucionar a un nuevo paradigma para la formación de las nuevas generaciones, al enriquecer sus procesos con la incorporación del desarrollo de competencias y el uso pedagógico de las TIC.  Hablaremos del “aula de clase” de forma presencial. 

Los Desarrollos Tecnológicos

El constante y rápido desarrollo de las tecnologías es cada vez más sorprendente. En general, la sociedad como causa y consecuencia se desarrolla a ritmos vertiginosos y las actividades  del hombre y sus tecnologías relacionadas evolucionan a medida que esta relación se vuelve más estrecha. Es decir, si una actividad humana está influenciada por las tecnologías  puede suceder que la relación sea altamente productiva porque en la actividad surgen nuevos horizontes para la ejecución de las tareas, y  el conocimiento involucrado en los procesos suele transformarse  como efecto de esa relación.

Las tecnologías de la información y la comunicación 

Por su naturaleza actual las Tecnologías de la Información y la Comunicación están presentes en casi todas las actividades del ser humano. Son múltiples las evidencias de la intervención de las TIC en la salud, la industria, la ciencia, la educación, el transporte, las comunicaciones, la recreación, el hogar, el comercio.
Desde su surgimiento, las tecnologías de la información y la comunicación, han sido un factor de cambio y desarrollo tan importante que su impacto e importancia en el mundo se compara con la revolución industrial.  

La Educación en El Mundo Moderno 

La transformación en la educación se puede comprender de diferentes formas.  La educación se renueva afectada por factores externos:
·         Estamos viviendo un profundo proceso de transformación y modernización de los modos de producción, las relaciones sociales, la organización política y la cultura que modifican los sistemas educativos.  
·         También podemos mirar la situación como una simbiosis en la que los cambios de unos sistemas generan cambios en todos.
·         Estamos viviendo un profundo proceso de transformación y modernización de los sistemas educativos que modifican los modos de producción, las relaciones sociales, la organización política y la cultura.  

Tendencias Tecnológicas Significativas para la Educación

Tecnologías por cuanto han comenzado a incidir en los diferentes ambientes de aprendizaje:
       Producción de videos:
       Webs de colaboración.
       Banda ancha móvil.
       Aplicaciones WEB hibridas.
       Inteligencia colectiva.
       Sistemas operativos sociales.
       Herramientas tecnológicas asequibles. 

Los ambientes de aprendizaje y la formación basada en competencias

Los ambientes de aprendizaje no son sólo los espacios físicos, las herramientas usadas y la distribución de tiempos; sino también la postura filosófica respecto a la educación de los individuos vinculada a la concepción de institución. La claridad sobre la visión institucional es una guía en la construcción de ambientes de aprendizaje. 
De acuerdo con José Gimeno Sacristán y Ángel I. Pérez Gómez (1992), la vida del aula es concebida como un conjunto de intercambios socioculturales, en donde hay una reciproca influencia en la relación alumno profesor, se enfatiza en el individuo y la relaciones de intercambio de significados que surgen en el proceso.
Investigación:
1.    Aprendizaje colaborativo en entornos  virtuales: un modelo de diseño instruccional para la formación profesional continua
Frida Díaz Barriga
Luciano Morales Ramírez
Uno de los principales desafíos que enfrenta hoy en día la sociedad del conocimiento se relaciona con la posibilidad de emplear las tecnologías de la información y comunicación (TIC) para promover la construcción colaborativa del conocimiento.
La educación a distancia y específicamente la educación en línea, mas uqe una alternativa se ha vuelto una tendencia global de formación, pero al mismo tiempo, en años recientes se propugna por una perspectiva más social y de aprendizaje independiente entre los miembros de la comunidad.
Es posible identificar tres características en el software social:
·         Posibilita la interacción entre individuos en un amplio espectro, el cual abarca desde la mensajería instantánea a los espacios de grupos de trabajo colaborativo asíncronos.
·         Permite al grupo disponer de las contribuciones individuales.
·         Apoya la creación y gestión de redes sociales, al favorecer las relaciones personales en un ambiente digital.

En diversos estudios conducidos en el contexto de la educación mexicana e iberoamericana (ver al respecto Coll, 2007; Rueda, Quintana y Martínez, 2003; Soto y González, 2003) los investigadores concluyen que los usos más frecuentes de las TIC en las aulas, tanto por profesores como por alumnos, tienen que ver más con la búsqueda y procesamiento de la información y muy poco con la construcción del conocimiento o la colaboración. Los usos más frecuentes de las TIC de parte de profesores y estudiantes se enfocan en el trabajo personal (búsquedas de información en Internet, utilización del procesador de textos, gestión del trabajo personal, preparación de las clases, realización de tareas). Los usos menos frecuentes son los de apoyo a la labor docente en el aula (presentaciones, simulaciones, utilización de software educativo, etc.) y menos aún los relacionados con la comunicación y el trabajo colaborativo entre los alumnos.
También se encuentra que los alumnos manifiestan un sentimiento de auto competencia mucho más elevado que el de los profesores, pero ello no guarda correspondencia con el uso limitado que hacen de las mismas para aprender en la escuela.

Al mismo tiempo, la colaboración en el aula no ocurre simplemente porque los alumnos formen “equipos” de trabajo y el docente les solicite la realización conjunta de determinada tarea. También resulta ilusorio pensar que por el hecho de introducir TIC que potencialmente propician la colaboración en el aula (virtual o presencial), ésta se transformará en un entorno de aprendizaje colaborativo. Un reconocido especialista, Richard Mayer (Colvin y Mayer,
2008) plantea en relación con el aprendizaje colaborativo soportado por la computadora, que “con base en la investigación disponible, no tenemos aún suficiente evidencia empírica para ofrecer lineamientos instruccionales contundentes respecto a la colaboración virtual”. No obstante, hay indicios de que cuestiones como el nivel del logro individual versus el grupal, la composición de los grupos, la manera en que se emplean las herramientas tecnológicas (el cómo y para qué), el tipo de tareas y las instrucciones, los roles o tipo de interacciones entre los participantes, las habilidades interpersonales para el trabajo en equipo, el tiempo para la colaboración, son algunos de los factores más importantes que definen lo que puede ocurrir en un entorno colaborativo virtual.

Las posibilidades del aprendizaje colaborativo en entornos virtuales

El aprendizaje colaborativo se concibe como un proceso donde interactúan dos o más sujetos para construir aprendizaje, a través de la discusión, reflexión y toma de decisiones; los recursos informáticos actúan como mediadores psicológicos, eliminando las barreras espacio-tiempo. Se busca no sólo que los participantes compartan información, sino que trabajen con documentos conjuntos, participen en proyectos de interés común, y se facilite la solución de problemas y la toma de decisiones.

En un entorno de aprendizaje colaborativo hay que tomar en cuenta cuatro perspectivas, sin las cuales no es posible arribar a la construcción conjunta y situada del conocimiento:
• La perspectiva personal del usuario o estudiante, la cual debe recuperar sus pensamientos y experiencias iniciales, pero que resultará enriquecida con las ideas de los otros (los demás participantes, el tutor, las ideas de los materiales disponibles en la Web, etc.).
• La perspectiva del grupo, que se construye y comparte en los episodios de trabajo grupal conjunto.
• La perspectiva del curso, donde los materiales curriculares o pertinentes al proceso educativo se discuten entre todos los participantes.
• La perspectiva de otros agentes involucrados en la tarea (proceso de indagación o situación-problema) en torno a la cual giran las discusiones y propuestas de los participantes.

De acuerdo con Díaz Barriga y Hernández (2002) el aprendizaje cooperativo se caracteriza por la igualdad que debe tener cada individuo en el proceso de aprendizaje y la mutualidad, entendida como la conexión, profundidad y bidireccionalidad que alcance la experiencia, siendo ésta variable en función del responsabilidades, la planificación conjunta y el intercambio de roles. No sólo se requiere trabajar juntos, sino cooperar en el logro de una meta compartida que no es posible alcanzar individualmente. Johnson,
Johnson y Holubec (1999) señalan que son cinco los componentes esenciales del aprendizaje cooperativo: interdependencia positiva, interacción cara a cara, responsabilidad individual, utilización de habilidades interpersonales y procesamiento grupal.


Desde el punto de vista pedagógico, las TIC representan ventajas para el proceso de aprendizaje colaborativo debido a que permiten: estimular la comunicación interpersonal; el acceso a información y contenidos de aprendizaje; el seguimiento del progreso del participante, a nivel individual y grupal; la gestión y administración de los alumnos; la creación de escenarios para la coevaluación y autoevaluación.
Algunas utilidades específicas de las herramientas tecnológicas para el aprendizaje colaborativo son: comunicación sincrónica, comunicación asincrónica, transferencia de datos, aplicaciones compartidas, convocatoria de reuniones, chat, lluvia de ideas, mapas conceptuales, navegación compartida, wikis, notas, pizarra compartida.

Principios educativos del aprendizaje colaborativo virtual desde la perspectiva socioconstructivista

1.     Se requiere de un diseño flexible y por módulos, que se adapte a distintas culturas y prácticas pedagógicas.
Los usuarios deben elegir los módulos de interés y los diseñadores requieren apoyarse en consideraciones pedagógicas que sustenten la funcionalidad del sistema y de la interfase, pero éstas deben poder adaptarse a diferentes ambientes educativos o incluso a contextos no escolarizados si fuera el caso. Este principio se relaciona con la llamada usabilidad pedagógica (pedagogical usability) o correspondencia entre el sistema de diseño y el ambiente educativo o situación de aprendizaje.
2.     Hay que facilitar la construcción de conocimiento en vez de sólo proporcionar foros de discusión. Esto implica promover procesos de indagación científica progresiva o de solución de problemas abiertos, a través de vincularse colaborativamente en el cuestionamiento y explicación de objetos de conocimiento compartidos. Se busca la imitación y modelado de los procesos de indagación que son propios de las comunidades de investigadores científicos o expertos de determinado campo. El software empleado deberá proporcionar herramientas de apoyo a la participación en discusiones centradas en la construcción del conocimiento y apoyar a los usuarios a desarrollar artefactos o productos digitales compartidos. La idea que subyace a compartir el conocimiento no sólo se refiere a almacenar los conocimientos y experiencias de profesores y estudiantes, sino a crear una memoria colectiva de los proyectos en que se ha colaborado.
3.     Se requiere andamiar los procesos de indagación progresiva. Es importante que los participantes identifiquen o etiqueten apropiadamente distintas categorías o niveles de indagación, para lo cual es importante emplear una clasificación compartida del tipo de mensajes que se generan en el entorno.
4.    Es indispensable la participación activa del tutor en la indagación progresiva emprendida por los estudiantes o usuarios. Por consiguiente, se requiere disponer de herramientas de tutoría apropiadas, y que permitan el seguimiento, resumen y recapitulación de los avances y producciones de dichos usuarios, para dar al tutor la posibilidad de integrar y compartir una visión panorámica de lo que está pasando en el entorno. La tendencia apunta al desarrollo de herramientas sincrónicas en comparación a las asíncronas, dadas sus posibilidades de una guía mucho más dinámica y situada.
5.    Habrá que proporcionar herramientas para organizar y estructurar la actividad, para apoyar debidamente la participación de los estudiantes y para guiarlos en los aspectos clave de la tarea o indagación, en vez de dejarlos a su suerte.
6.    En la misma dirección, se requiere de una serie de herramientas para el análisis del proceso, es decir, para el seguimiento del proceso de indagación, útiles tanto para el docente o tutor como para los estudiantes. Lo anterior incluye proporcionar información estadística acerca del empleo de diferentes herramientas del entorno y de las principales funciones del software empleado.
7.    Finalmente, hay que proporcionar apoyos para la construcción de la comunidad. Es decir, hay que construir herramientas que permitan a una comunidad total o parcialmente virtual manejar sus actividades colaborativas, construir su propio sentido de comunidad y lograr la comprensión mutua.


Diseño instruccional de ambientes virtuales de aprendizaje

Un ambiente virtual de aprendizaje, (también conocido como entorno virtual de aprendizaje) espacio en donde confluyen estudiantes y docentes para interactuar psicológicamente con relación a ciertos contenidos, utilizando para ello métodos y técnicas previamente establecidos con la intención de adquirir conocimientos, desarrollar habilidades, actitudes y en general, incrementar algún tipo de capacidad o competencia
(González y Flores, 2000). Además constituye un espacio propicio para que los estudiantes obtengan recursos informativos y medios didácticos para interactuar y realizar actividades encaminadas a metas y propósitos educativos establecidos. Cabe mencionar que si alguno de estos elementos cambia o elimina, el ambiente se transforma.
De acuerdo con Herrera (2006) existen cuatro características que distinguen a un ambiente de aprendizaje:
      Un proceso de interacción o comunicación entre sujetos.
      Un grupo de herramientas o medios de interacción.
      Una serie de acciones reguladas relativas a ciertos contenidos.
      Un entorno o espacio en donde se llevan a cabo dichas actividades.
Cuando el entorno virtual se enfoca en los intercambios colaborativos, Badia (2005) prefiere utilizar el término entorno colaborativo telemático, recuperando el vocablo inglés groupware.
Gracias al diseño de entornos virtuales de aprendizaje, es posible conjugar la utilización de diferentes
TIC de manera simultánea. En palabras de César Coll
(2004-2005, p. 9) “lo innovador es que permiten crear entornos que integran los sistemas semióticos conocidos (lengua oral, lengua escrita, lenguaje audiovisual, lenguaje gráfico, lenguaje numérico, etc.) y amplían hasta límites insospechados la capacidad humana para representar, procesar, transmitir y compartir información. Por ello es recomendable que cada proyecto educativo esté acompañado de su propio entorno virtual de aprendizaje, partiendo por un lado de las necesidades específicas de formación que se detecten en un contexto educativo determinado y por otro, de los recursos tecnológicos con los que se disponga. El diseño instruccional, también conocido como diseño de la instrucción, diseño instructivo o diseño educativo, es una disciplina que vincula la teoría del aprendizaje con la práctica educativa, se interesa en la comprensión y mejoramiento del proceso de enseñanza- aprendizaje. Tiene como propósito el aconsejar cuáles son las mejores formas para lograr los fines educativos, en otras palabras, determina los métodos más apropiados de instrucción para crear los cambios deseados en el conocimiento y habilidades del estudiante (Reigeluth, 2000).
Es necesario precisar que el diseño instruccional hoy día se concibe como un proceso sistémico, dialéctico, creativo y flexible, que tiene el interés de establecer un puente entre las teorías de aprendizaje y la práctica educativa, al construir un sistema instruccional cuyas múltiples fases y componentes de planificación se abordan y se trabajan simultáneamente, en estrecha interrelación, más que de manera lineal, para la selección adecuada de los medios y estrategias de enseñanza, que permitan la construcción y reelaboración de aprendizajes significativos por parte de los alumnos, en función de los tipos de conocimientos que deberán aprenderse.

Dentro de los modelos instruccionales más utilizados, se encuentra ADDIE, por sus siglas, Análisis, Diseño, Desarrollo, Implementación y Evaluación.
Una característica particular de este modelo es que sus etapas están interrelacionadas y son interdependientes de muchas maneras, de ahí su carácter sistémico. Dicho modelo se ha considerado como base en la delimitación de las etapas de la propuesta de modelo instruccional para entornos virtuales colaborativos que aquí ofrecemos. En el cuadro 2 se describe cada una de estas fases de este modelo, así como los productos que se deben obtener de ellas (Mortera, 2002).


Fase
Descripción
Productos a obtener







Análisis
Su propósito consiste en identificar las características del entorno donde el programa se llevará acabo, detectando las necesidades de la población, así como los recursos materiales y humanos con los que se cuenta.
Los métodos utilizados son: análisis conceptual, para definir los límites del entorno, así como estudios empíricos para definir las necesidades del contexto y participantes.
• Las características de la población y el contexto al que va dirigido.
• Las necesidades de formación de la población.
• El presupuesto disponible.
• Las limitaciones existentes.
• Fechas para entregar e implantar el curso.










Diseño
Es el proceso donde se desarrollan y formulan las especificaciones de los propósitos y objetivos que se quieren lograr; se explican los procesos, estructuras y estrategias que se requieren para aprender el conocimiento o asimilar y desarrollar cualquier habilidad.
También se profundiza y se reflexiona sobre los recursos tecnológicos (TIC) que se utilizarán.
En este componente se toman las decisiones sobre
cuáles son los mejores métodos de instrucción para
lograr los cambios deseados en el conocimiento y las habilidades del estudiante, dentro del contenido de un curso específico y una población particular. Entonces, el resultado del diseño instruccional es la construcción de un “plano” o “diagrama” sobre lo que deberá ser la enseñanza.
• El currículo y temario de curso.
• Las unidades de aprendizaje o módulos.
• La evaluación del aprendizaje.
• El entorno virtual de aprendizaje más adecuado a las destrezas cognitivas necesarias por enseñar.
• Los objetivos y competencias de aprendizaje.





Desarrollo
Haciendo una analogía, esta fase es equivalente a la
“construcción de una edificación” siguiendo los “planos” (el diseño); es aquí donde se definen los procedimientos para la creación y desarrollo de la enseñanza. Implica
tener los recursos instruccionales, las notas de contenido y el plan de lecciones del curso.
• Construir o adaptar los contenidos de base del curso.
• Crear las actividades de aprendizaje y de evaluación.
• Desarrollar guiones instruccionales.
• Producir los productos multimedia basándose en los guiones instruccionales.
• Probar el funcionamiento del curso.













Implementación
Consiste en el lanzamiento del curso o acto educativo, previendo factores operativos, administrativos y logísticos que permitan su ejecución exitosa.
Una analogía que describe lo que se hace en esta etapa, es la adaptación de una casa rentada a las necesidades personales, teniendo presente en todo momento, las limitaciones del inmueble.
En esta etapa de deben realizar pruebas de estrés a la plataforma tecnológica para medir su capacidad, igualmente el soporte técnico y el apoyo al alumno serán factores clave.
• Reproducir y distribuir los materiales a los alumnos.
• Dar seguimiento al correcto funcionamiento de cada recurso tecnológico.
• Brindar asesorías y soporte técnico.










Evaluación
Esta fase tiene la finalidad del establecimiento y aplicación de métodos de evaluación, buscando elevar la eficacia y eficiencia de todas las actividades previamente mencionadas: qué tan bien fue desarrollado el acto educativo y qué tan bien fue implementado, si los contenidos tuvieron la extensión y profundidad adecuada a la población a la que fue dirigida. El resultado de la evaluación es la descripción de las fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas, las cuales servirán como pautas para mejorar el acto educativo.
• Desarrollo de pruebas para medir los estándares instruccionales.
• Implantación de pruebas y evaluaciones del propio curso.
• Desarrollo de encuestas de reacción a los alumnos para medir el grado de satisfacción, hacia la parte gráfica, de contenidos y utilización de los recursos tecnológicos.


Conclusiones

El modelo de diseño instruccional presentado en este artículo, se suma a otros tantos que buscan aportar enfoques teóricos y metodologías innovadoras a la práctica educativa cotidiana, teniendo como propósito el cambio en la metáfora educativa, para arribar a una propuesta centrada en el conocimiento del estudiante y en la construcción conjunta del conocimiento, más que en la transmisión de información acabada.
Asimismo, este modelo permite un replanteamiento de las fases o estadios necesarios para la planeación y desarrollo de los contenidos de un proceso educativo en línea, el cual debe considerar la plataforma tecnológica y todos los recursos que de ella se desprenden. Pero al mismo tiempo, considera la importancia del diseño tecnopedagógico, las bases teóricas de los procesos de aprendizaje colaborativo y la enseñanza basada en casos, así como los requerimientos para llevar a la práctica y evaluar el entorno educativo. Por ello se considera que algo particularmente innovador de este modelo, es la posibilidad de entrelazar la visión del diseño instruccional con los sistemas de gestión del aprendizaje. En otras palabras, crear un puente que comunique estas disciplinas (educación e informática), que llevan caminos casi de manera paralela y al utilizarse en la práctica educativa, pocas veces logran conjuntarse en un solo producto.
Crear entornos virtuales que promuevan aprendizajes colaborativos no es una labor sencilla, empero, surge como respuesta a la necesidad social de trabajar de manera multidisciplinaria, sobre todo en ámbitos como éste, la educación apoyada por TIC. En la sociedad del conocimiento será cada vez más común la conformación de grupos de trabajo donde participen expertos de distintos campos, en contraste al trabajo profesional independiente. En el terreno de la educación, bajo la necesidad de impulsar la formación permanente y a lo largo de la vida, se espera que el trabajo educativo se caracterice por una dinámica de construcción de redes de aprendices y maestros que interactúen colaborativamente en entornos presenciales, virtuales e híbridos, en función de tareas auténticas, relevantes para la vida diaria y profesional.
Los individuos construyen significados y habilidades gracias a la interacción colaborativa que los conduce a negociar y compartir significados en determinados contextos sociales. Si la enseñanza logra proporcionar a los estudiantes una diversidad de experiencias educativas bien estructuradas, orientadas a metas y situadas, y a la par se les proporciona la debida ayuda asistida, éstos podrán reconstruir el conocimiento y lograr un desempeño exitoso.


Bibliografía:

Ramírez, F. D. (s.f.). Editorial. Obtenido de Aprendizaje colaborativo en entornos virtuales: un modelo de diseño instruccional para la formación profesional continua: http://tyce.ilce.edu.mx/tyce/47-48/1-25.pdf

2.    Más allá del salón de clases: Los nuevos ambientes de aprendizajes
Autores: Ramón F. FERREIRO, Anthony DE NAPOLI

Los nuevos ambientes de aprendizajes son una forma de organizar el proceso de enseñanza presencial y a distancia que implica el empleo de tecnología. Forma de organización centrada en el alumno que fomenta su auto aprendizaje, la construcción social de su conocimiento, y como parte de este proceso, el desarrollo de su pensamiento crítico y creativo mediante el  trabajo en equipo y con las TIC seleccionadas como idóneas por la naturaleza del contenido y los objetivo en pos de su formación como ciudadano.
El problema no se reduce por tanto a identificar el problema y lograr la intervención necesaria para que se emplee la tecnología. El problema científico y humano va más allá del simple empleo de las TIC y consiste en cómo estas pueden contribuir a la formación humana y profesional de todos y cada uno de los escolares del siglo XXI.
Lo anterior exige del maestro el desarrollo de toda una serie de competencias profesionales pedagógicas para hacer posible que la escuela como institución social pro excelencia cumpla su cometido a la altura de las exigencias de una generación con  extraordinarias potencialidades para desarrollar la esencia misma del ser humano. Resulta imposible formar a una generación con las peculiaridades ya apuntadas en una escuela que no haga uso de las TIC, que ínsita en la exposición del maestro cuando lo mismo lo pueden encontrar de modo visual y con posibilidades de relacionarlo con otros temas.
3.    Según Raichvarg (citado en Duarte, 2003), la palabra “ambiente” se origina en el año 1921 y fue introducida por geógrafos, quienes consideraban que “medio” no era suficiente para explicar la acción de los seres humanos sobre su medio. El ambiente se deriva de la interacción individuo entorno natural que lo rodea. Esta concepción activa involucra a los seres humanos y, por lo tanto, acciones pedagógicas, donde quienes aprenden reflexionan sobre sus propias acciones y sobre las ajenas en relación con el ambiente. Sauvé (citado en Duarte, 2003) manifiesta que el estudio de las diferentes disertaciones que se han presentado al respecto y la observación de las diferentes prácticas en la educación relativa al ambiente, han permitido identificar el concepto de ambiente como: problema, recurso, naturaleza, biosfera, medio de vida y como ambiente comunitario para participar, donde los alumnos se involucran mediante acciones conjuntas y reflexivas.
Por otro lado y según Martin-Dunlop y Fraser (2007), la historia de la investigación sobre el ambiente de aprendizaje tiene sus raíces en las ciencias sociales, cuando Lewin propuso una fórmula para valorar la conducta de los individuos: C = f(P, A). Se percibe entonces a la conducta C como una variable que está en función tanto de la persona P como del ambiente A. Si análogamente se considera la conducta como un aprendizaje, éste último se ve afectado por las características propias del individuo, pero también por el ambiente que se genere a su alrededor. Varias son las disciplinas que se relacionan de alguna manera con el concepto de ambientes de aprendizaje, que también son llamados ambientes educativos, términos que aluden a un mismo objeto de estudio. Este concepto se ha delimitado desde la perspectiva ambiental de la educación, la ecológica, la psicología y la sistémica en teoría del currículo, así como enfoques propios de la teología, entre otros. Actualmente es conveniente reflexionar sobre este concepto, debido a la gran divulgación de ambientes educativos en la sociedad contemporánea y que no son propiamente escolares (Duarte, 2003). En el ámbito educativo, Fraser (citado en Wu et al., 2009) define este ambiente como la dinámica del aula basada en cómo todos los miembros se sienten y experimentan las características de ese medio. En general, el ambiente de aprendizaje incluye aspectos intangibles que proveen al aula de un sentimiento o tono particular. No evalúa el conocimiento del maestro, el libro de texto, el currículo, o el diseño físico del aula, pero todos estos son elementos importantes que lo afectan. Lo que es más, el ambiente de aprendizaje puede percibirse cuando un extraño pasa unos cuantos minutos en el aula (Martin-Dunlop y Fraser, 2007). Es importante considerar también el ambiente de aprendizaje como un sistema ecológico (Wu et al., 2009), donde cualquier intervención le puede provocar cambios que a su vez influyen en el aprendizaje. Es precisamente que la aparición de nuevos ambientes de aprendizaje sólo tiene sentido en el conjunto de cambios que afectan a todos los elementos del proceso educativo (Salinas, 1997). En términos de Brito (2004), la tecnología es un instrumento de mediación, y la construcción del conocimiento se da a través del procesamiento de la información por medio de varias formas de lenguaje, los llamados sistemas multimedia. Como lo plantea Ferres (citado en Brito, 2004), esto lleva, no sólo a un modo de aprendizaje distinto, sino también a un aprendizaje diferente. Los ambientes de aprendizaje basados en uso de la computadora deberían crear situaciones y ofrecer herramientas para estimular a los aprendices a hacer el máximo uso de su propio potencial cognitivo (De Corte, 1996). Para Fernández et al. (2004) existen al menos cinco componentes principales que conforman el ambiente de aprendizaje con tecnología: el espacio, el estudiante, el asesor, los contenidos educativos y los medios. Además, involucra al menos tres tipos de interacción: estudiante-contenido, estudiante-gente (docentes y pares) y estudiante-interfaz (Wang, 2008).

4.    DEL REFERENTE HISTÓRICO A LA ACTUALIDAD. 
Se reconoce que con los planteamientos de Paulo Freire a principios de los años sesenta, empieza a consolidarse lo que hoy se identifica como educación popular, la cual tomó cuerpo y reconocimiento a partir de los años setenta. Anteriormente, Freire había trabajado en las barriadas desde los planteamientos de la escuela activa en la que se destacan pensadores como Freinet, Dewey y Pestalozzi (Marco Raúl Mejía, 1992)

La educación popular se desarrolla con énfasis distinto según los grupos políticos, sociales y eclesiales que la impulsen: sectores de izquierda partidaria, comunidades eclesiales de base, instituciones de investigación y educación, quienes asumieron esta perspectiva de formación con ciertos matices de diferencia. Pero todas estas vertientes tenían de fondo el planteamiento de Freire sintetizado al señalar que la educación no es un acto neutro y que lo más importante, más allá de métodos y técnicas, es "la claridad con relación a la opción política del educador o de la educadora, que incluye principios y valores que él o ella asume."

Se plantea la educación popular como un acto esencialmente humano y político por lo que prontamente se llega, como dice Marco Raúl Mejía (1992) a un primer gran acuerdo: la educación popular, lo es, no sólo por el sujeto a quien va dirigida, sino por la intencionaldidad social y política con la que se hace. 
Desde esta mirada, se enfatiza un proceso dialéctico de construcción de conocimiento: partir de la práctica, teorizar sobre ella, regresar a la práctica. En este proceso, los sujetos dialogantes se educan unos a otros a la vez que tienen como referente la lectura de la realidad que pretenden transformar, pues como aparece en el documento del CEAAL Hacia la V Asamblea: "Si bien por un lado se desarrollaron procesos de concientización que tenían en el análisis de la realidad y en la formación política , inspirados en la visión marxista de la historia y de la sociedad, la base de los cursos en los barrios populares y entre los campesinos en América Latina". 
Vale decir que el cambio de escenario de los años noventa con el fin de la guerra fría, el auge de políticas neoliberales, la globalización y el impacto tecnológico, provocó un proceso conocido como Refundamentación de la Educación Popular. En ese proceso se plantea que "los roles y tareas de la educación popular van a depender de los contextos, las coyunturas y los sujetos. Por lo tanto, es difícil hablar de los límites de la educación popular y roles únicos, pues la educación popular se relaciona con coyunturas variables, en las cuales debe garantizar su carácter emocrático y pedagógico."

En este proceso, y en medio de una realidad desafiante, se plantearon críticas con la intención de ampliar visiones y responder a la nueva situación: "la educación popular se entendía como un proceso de concientización ligado a la noción de intereses de clase de carácter estratégico; con esa visión, se redujo el problema a lo económico-político y se pasaron por alto los intereses más inmediatos y específicos de personas y de grupos; por esto, la saturación y el rechazo fueron las consecuencias que en algunos casos tuvimos que recibir. Lo educativo y lo político no se diferenciaban" (Papeles del CEAAl, 1994)

No obstante estos planteamientos, algunos como Alfonso Torres consideran que no ha habido refundamentación, mientras Carlos Núñez (2000) dice que no está convencido de que realmente ha habido un proceso de refundamentación, aunque reconoce que el debate permitió profundizar en los fundamentos pedagógicos y asumir posturas más abiertas y tolerantes respecto a otras concepciones.

A pesar de lo anterior, conviente puntear algunos rasgos que distintos autores coinciden en que son definitorios de la educación popular. Estos rasgos configuran un verdadero horizonte de aportes. Y si colocamos en contrapunto lo que Pedro Pontual considera ejes temáticos de la vida y la obra de Paulo Freire, entonces tenemos un cuadro que recoge dos referentes que permiten identificar y aproximarnos a perspectivas de la experiencias de educación popular. 


Esta síntesis de indicadores de una práctica educativa y de la vida y obra de Freire, nos orienta en la aventura de plantear otros elementos centrales que siguen vigentes como aportes de la educación popular. Entre ellos destacamos tres: 
  1. El contexto y prácticas como referente. Un abordaje a partir de esa permanente lectura crítica del contexto personal y social de los excluidos, como estrategia formativa que orienta la acción transformadora. Claro que esta mirada se va enriqueciendo con nuevas herramientas de análisis como aportes de diversas disciplinas de las ciencias sociales.

    De igual manera, la mirada crítica a las experiencias de la propia organización y el intercambio con otras, sirven de base para reorientar los proyectos y proyectar futuras intervenciones. Consideramos que esta mirada al contexto y la práctica constituyen uno de los aportes centrales de la educación popular que permiten partir de lo concreto. 
  2. Reconocerse como sujetos capaces de propiciar cambios. El crecimiento en autonomía e identidad, así como la confianza en que pueden impulsar procesos de transformación de la realidad hacia una vida digna para todas y todos, es una ganancia que hoy es un aspecto fundamental en el desarrollo de procesos emancipadores. 
  3. La articulación entre lo pedagógico y lo político. Esa intencionalidad social y política emancipadora permitió descubrir que el acto educativo nunca es neutral, por lo que se requiere un claro posicionamiento acorde con la realidad de los sujetos populares. El peligro siempre va a estar cuando se trate de superponer un aspecto al otro.


2. Desafíos de la educación popular en el siglo XXI
Son múltiples los énfasis que hoy día se le colocan a los desafíos de la educación popular según los diversos contextos. Por ejemplo, resultan particularmente interesantes los siguientes puntos de vista que asumimos como nuestros, además de agregar otros:
  • Pilar Ubilla (2000) plantea: el desafío político y cultural está en construir la unidad en la diversidad, superando la fragmentación y apostando a un nuevo bloque social, capaz de plantear nuevas opciones. Esto significa fortalecer las redes, el protagonismo de las poblaciones, contribuir efectivamente a formas de democracia con participación popular y ciudadanía.

    Compartimos este planteamiento porque remite a un proceso de ampliación y ejercicio pleno de los derechos humanos, en una perspectiva de desarrollo de una ciudadanía activa capaz de analizar, concertar, proponer e incidir en los diversos contextos. 
  • La propuesta siguen siendo fortalecer el poder de los sectores populares, precisamente en una etapa histórica en que los modelos vigentes multiplican las formas y niveles de exclusión. Esto en apertura y diálogo con otros sectores sociales que también aportan a la construcción de un paradigma emancipatorio. 
  • Oscar Azmitia (2000) habla de recuperar prioritariamente el espacio pedagógico, el espacio cotidiano, la ética y la dimensión cultural de los sujetos desde una perspectiva de proceso. Estos aspectos nos parecen fundamentales con la salvedad de que lo pedagógico y lo político deben ir estrechamente articulados sin que uno se trague al otro. 
  • Desde la perspectiva que se viene trabajando en el Foro Social Mundial, se requiere que, ante la globalización que vivimos, avancemos e incidamos desde lo local y específico de los sujetos, pasando por lo nacional hasta llegar a consolidar un espacio público internacional, con reflexiones y propuestas que confronten la lógica de exclusión social, política y cultural agravada en los últimos años. 
  • Profundizar en la relación escuela- comunidad de manera que las experiencias de formación de una nueva ciudadanía no funcionen en paralelo o lo que sería peor, en oposición, además de enriquecerse mutuamente. 
  • Finalmente, compartimos con Frei Betto (2001), que el movimiento popular debe enfrentar el desafío metodológico de partir de lo personal a lo social, de lo local a lo nacional, de lo subjetivo a lo objetivo, de lo espiritual a lo político y lo ideológico. Ahora, el trabajo de base sólo tendrá éxito si se asocia placer con el deber, creatividad artística y formación, estética y ética. 
  • No hay duda de que este conjunto de elementos representa un gran desafío para la educación popular en este inicio del siglo XXI.


Bibliografía 
  • Betto, Frei. Los desafíos del movimiento social frente al neoliberalismo. Rev. Conciencia Latinoamericana. XIII (1); 2-4, 2001.
  • CEAAL, Hacia la V Asamblea del CEAAL, México, DF. Secretaría General, 2000. 

5.    Aprendizaje en las escuelas del siglo XXI
Influencias del diseño en  los resultados del aprendizaje
Peter C. Lippman, AIA, REFP, and Associate Director,  EIW Architects, Perth, Western Australia
John Dewey creía que los niños aprenden mejor haciendo, un concepto extendido en los enfoques Montessori y Reggio Emilia, los cuales reconocen el papel del entorno físico en el moldeamiento de la adquisición del lenguaje en los niños pequeños. Para crear prees- colares y jardines de niños en los que el entorno físico esté íntimamente integrado con la pedagogía y sirva de apoyo tanto a la enseñanza como al aprendizaje, los arquitectos deben consultar las teorías y prácticas educativas, estudiar los entornos de aprendizaje y examinar los precedentes arquitectónicos para comprender cuáles son los aspectos de la arquitectura escolar que mejor fomentan la participación de los niños, como también cuáles de éstos son contraproducentes. Comprender cómo el entorno físico influye y modela el aprendizaje exige un enfoque global de la programación, la planificación y el diseño de escuelas, un abordaje del que la investigación constituye una parte integral. A través de esa investigación, el diseñador puede adquirir conocimientos sobre la “naturaleza transaccional” del entorno de aprendizaje (es decir, cómo el ambiente físico afecta al alumno). Son ejemplos de este tipo de estudios: Bar- ker y Gump (1964), Lippman (1997), y Kennedy y Moore (1998). Antes de crear un preescolar o un jardín de niños, los diseñadores deben comprender los progresos sociales y emocionales que logran los niños durante estos años. Además, deben entender cómo las teorías pedagógicas más influyentes – por ejemplo, el constructivismo y la teoría práctica (Lippman 2011) – describen el papel del entorno físico en el proceso de aprendizaje. Comprender estos conceptos permite a los arquitectos convertirse en defensores informados y eficientes de la innovación en el diseño.
Directrices para el diseño de comunidades de aprendizaje
Este capítulo proporciona pautas para el diseño de aulas y comunidades educativas en su totalidad, para el siglo XXI. Grulke, Beert y Lane (2001) recomiendan los conceptos de per- sonalización y capacidad de manejar las interacciones. Lippman (2011 y 2004) sugiere dos nociones más: la de flujo (o transición) y la de espacios superpuestos de tamaño variable. Un quinto concepto, el apego al lugar, está tomado de Low y Altman (1992). Las ideas y las directrices descritas con anterioridad proponen atributos de los entornos de aprendizaje que sirvan de sustento para la variedad de modos de aprender que presentan las personas. Si bien son relevantes para todos los entornos de aprendizaje, resultan funda- mentales para la planificación y el diseño de jardines de niños y preescolares.
Personalización y manejo de interacciones La personalización hace referencia a lugares donde todos los miembros de la comunidad educativa tienen la posibilidad y la facultad de participar en la adquisición de conocimientos y el dominio de habilidades. El ambiente de aprendizaje, y el entorno social y el físico se conciben como elementos que trabajan en conjunto para promover el aprendizaje. En un ambiente personalizado, los docentes se sienten motivados para desarrollarse al tiempo que cooperan entre sí para elaborar un plan de estudios y una pedagogía que sirvan de respaldo y guía para sus estudiantes. La escuela personalizada también es un lugar que cuenta con un programa de educación en evolución y alienta a los alumnos a desarrollarse y relacionarse con los docentes y con sus pares. Está ampliamente aceptado que el componente social del entorno de aprendizaje es esen- cial para fomentar el trabajo cooperativo y promover un ambiente de aprendizaje integrado. Sin embargo, a menudo se ignora o no se comprende bien el papel de ese entorno físico. Esto es muy lamentable, dado que es necesario reconocer que el entorno físico es el vehículo que refuerza la misión y la visión de la escuela. Un entorno físico correctamente planificado y construido amplifica y mejora los diversos modos de aprender de las personas. Y esto es crucial para poder crear un entorno sea carac- terizado de personal (por ejemplo, generando zonas en la escuela donde alumnos y docentes tengan la oportunidad de participar de manera periférica mediante el agrupamiento de las aulas alrededor de un área común). Dentro de este ambiente común, los espacios deben estar unidos a áreas de instrucción específicas. Al vincular estos dos espacios, se crea una zona de aprendizaje que los alumnos de un aula en particular poseen, mantienen y pueden personalizar. Más aún, estas zonas de aprendizaje y los entornos de actividades se transfor- man en lugares que ligan a los alumnos a un aula y les permiten, en la medida que emplean ese espacio, relacionarse con los alumnos de las otras aulas. Otro entorno de posible podría ser una gran escalera en donde las personas se encuentran de manera infor- mal mientras suben o bajan. Esta característica de diseño también puede ser un lugar donde los miembros de la comunidad educativa se reunan formalmente (para presentaciones o actos escolares que incluyan a toda la escuela) o se encuentren de manera informal para tra- bajar en determinados proyectos. La capacidad para manejar las interacciones hace referencia a la facilidad con la que los alumnos y docentes pueden participar formal o informalmente en actividades individuales o cooperativas. Este concepto también se refiere a cómo los alumnos pueden obtener, conservar y emplear las herramientas y los recursos del entorno de aprendizaje para resolver los pro- blemas que se les presenten. Teniendo en cuenta que las personas pueden pasar de tener una participación plena a una periférica (o viceversa), el entorno físico debe poseer características que promuevan las oportunidades de los alumnos de manipular su ambiente como sostén del modo de trabajo que elijan. Además, el manejo de las interacciones implica conocer cómo los estudiantes, sus pares y los docentes (el ambiente social) realizan las siguientes tareas: u            Disponer el mobiliario en el entorno de manera “sociópeta” (para relacionarse con los demás, como en un círculo) o “sociófuga” (para distanciarse de los otros, como en el caso de los asientos de un aeropuerto) (Osmond 1966). u           Controlar la temperatura del aire de las zonas de trabajo. u            Regular las luces de las zonas de trabajo. u    Aunar esfuerzos para controlar los niveles de ruido en sus zonas de trabajo.
Superposición Los espacios superpuestos son áreas de aprendizaje definidas. Cuando se permite que las actividades formales e informales se extiendan fuera de esos espacios y hacia las zonas de aprendizaje anexas, los entornos se amplían y se crean lugares donde pueden superponerse actividades. Estos lugares varían en tamaño y dan sustento a las transacciones individuales, entre dos, y en grupos grandes o pequeños. A continuación se enumeran algunos ejemplos. u     Los espacios de reunión son, por lo general, áreas medianas a grandes dentro de la comu- nidad educativa o ambientes comunes donde pueden reunirse grupos grandes. Pueden estar dentro o fuera del establecimiento. Dentro, pueden ser los que no están dedicados a la enseñanza ni a oficinas. u     Los espacios de planificación pueden ser zonas de aprendizaje de tamaño medio donde puedan reunirse grupos pequeños y compartir información acerca de los proyectos sobre los que están trabajando; como salones de profesores y salones para subgrupos de alum- nos, así como salas de conferencias. u  Los espacios de recursos son grandes áreas de la comunidad educativa: salones multime- dia y de tecnología, oficinas del cuerpo docente. u           Los espacios de producción son zonas de aprendizaje medianas a grandes donde los alum- nos pueden desarrollar proyectos.
u         Los espacios de práctica son zonas de aprendizaje más pequeñas; lugares donde los alum- nos pueden desarrollar habilidades prácticas que se pueden trasladar a otros entornos fuera de la comunidad educativa. Los laboratorios de ciencia, por ejemplo, son lugares donde los alumnos aprenden a emplear equipo especializado. u  Los espacios de presentación son áreas de tamaño pequeño a mediano donde se exhiben los trabajos de los estudiantes y donde estos pueden presentar sus proyectos. u            Los espacios comunitarios son, por lo general, los más grandes de la comunidad educa- tiva. El gimnasio, el comedor, el centro multimedia, el auditorio y el teatro son ejemplos comunes. u         Los espacios de instrucción formal/directa son zonas de aprendizaje medianas a grandes, como aulas y salas para seminarios. u          Los espacios de instrucción informal son áreas de aprendizaje que pueden encontrarse en cualquier lugar dentro del entorno de aprendizaje. Incluyen lugares donde los alumnos activos desarrollan conocimiento científico a partir de la experiencia cotidiana.
Esta lista identifica los tipos de zonas de aprendizaje necesarias para alentar, promover y sustentar los distintos modos de aprendizaje. Si bien esta lista diferencia espacios específicos para el desarrollo de actividades particulares, cada área está considerada en relación con las demás.
Flujo y transición Flujo y transición se refieren a la naturaleza situacional del aprendizaje; el “entretiempo,” el tiempo dedicado al movimiento o a la quinta dimensión, el dominio de la relación de los estudiantes con el espacio y sus transacciones con otros en ese lugar. Estos términos abarcan la noción de que el aprendizaje y la enseñanza no deben ser concebidos como algo estático sino más bien dinámico. Por esta razón, la totalidad de la infraestructura escolar debe estar programada y planificada para promocionar oportunidades que extiendan la enseñanza y el aprendizaje más allá de los espacios de educación formal (Lippman 2007). Dado que los estudiantes se desplazan entre los espacios dentro de la escuela, el diseño espacial debe presentar elementos para la transición de un lugar al siguiente. Estas características transi- cionales deberían destacar el uso para el cual está destinado cada uno de esos ambientes; por ejemplo, a través del empleo de determinado mobiliario. Los cambios en el tipo de muebles, su ausencia o presencia, pueden alentar o desalentar la práctica de determinadas actividades. Las sillas y mesas con ruedas se pueden mover entre los distintos espacios con el fin de pro- mover diversos encuentros sociales. Los bancos con encimeras pueden adaptarse al trabajo independiente, mientras que las sillas que permiten movimientos de vaivén alientan a los estudiantes a compenetrarse plenamente en las actividades en las que participan.
Apego al lugar El apego al lugar sugiere espacios que promuevan oportunidades para la privacidad, el des- pliegue personal, la seguridad y la serenidad (Low and Altman 1992). Esta noción también puede referirse a las oportunidades dentro de un entorno de aprendizaje que permiten que el estudiante sea creativo y domine habilidades tanto informales como formales. Dado que el tiempo de permanencia en la comunidad de aprendizaje es limitado, el entorno físico debe permitir a los estudiantes obtener del mismo el máximo provecho, mediante la promoción de una sensación de paz y de autoidentificación positiva. La serenidad se puede lograr propor- cionando a los niños áreas para la reflexión y el compromiso. Generalmente estas incluyen espacios para el trabajo privado e independiente. Cuando se dispone de dichos lugares, es menos probable que los estudiantes se sientan presionados, porque cuentan con un espacio donde pueden llevar a cabo su tarea (Lippman 1995; Oliver 2004; Oliver y Lippman 2007).
Conclusión
Los arquitectos y diseñadores que pretendan diseñar entornos de aprendizaje para el siglo XXI deben adoptar un enfoque responsivo. Para hacerlo, deben desarrollar una mejor com- prensión de la teoría educativa, investigar sobre los entornos de aprendizaje y los preceden- tes arquitectónicos. Específicamente, los profesionales del diseño deben comprender de qué manera los infantes adquieren conocimientos, de modo tal que puedan ser más efectivos a la hora de crear espacios que inspiran y motivan, aun al costo de desafiar las normas y prácticas arquitectónicas. Los jardines de niños y los preescolares deben ser concebidos como lugares de inspiración y recreo, donde nutrir y desarrollar las habilidades de aprendizaje innatas del niño. En estos entornos, los jóvenes estudiantes se convierten en participantes activos, motivados y deseo- sos. El entorno escolar, por ende, debe servir de vehículo para el aprendizaje proporcionando una diversidad de ambientes que el niño ha de explorar. Más aún, debe ser soporte para las distintas maneras en que los niños dominan las destrezas necesarias para comprender el mundo complejo donde viven. Para el diseño de ambientes de aprendizaje en escuelas primarias y secundarias se pueden adaptar y trasladar estrategias similares, con el fin de diversificar y enriquecer la experiencia educativa del estudiante.